domingo, 19 de febrero de 2012

Comunidades LGBT: Entre la autonomía y el respeto

Se define movimiento social a la agrupación no formal de organizaciones y/o personas dedicadas a cuestiones sociales y políticas y que buscan cambios sociales determinados. Los movimientos sociales clásicos son el movimiento feminista, el movimiento obrero, el movimiento por los derechos civiles de la población de color en EEUU, el movimiento ecologista, el movimiento pacifista o antimilitarista. Más recientemente han surgido los denominados nuevos movimientos sociales como el movimiento ocupa, el movimiento hacker, el movimiento por el software libre, el movimiento antiglobalización y los movimientos indigenistas en América Latina.[1]

Los movimientos de gays, lesbianas y trans son considerados  movimientos sociales, emergentes en algunos casos, principalmente para países  de América Latina,  dado que han cobrado relevancia o visibilidad hasta fechas recientes.

Destacan como factores desencadenantes para la formación de estos movimientos en Guatemala, la aparición de casos de sida en el país desde 1,984, la firma de los acuerdos de paz en 1,996, que dieron fin a una guerra de 36 años y la globalización de ideas que presuponen las nuevas tecnologías, que supera ampliamente las fronteras de los estados-nación  y fomentan el intercambio cultural, científico, político y social de forma instantánea.

El movimiento gay ya contaba desde la década de los 70’s con espacios sociales de convivencia (bares, discotecas) pero se visibilizó a principios de los 90’s a través de acciones de información y prevención del sida. Desde 1,988 ya se impartían talleres educativos dirigidos a hombres homosexuales a través del grupo CASLEM organizada por instancias no gubernamentales de educación de salud sexual. Desde 1,995, cuando aparece la  primera organización  con trabajo específico con hombres gay[2]  hasta extenderse durante la primera década del siglo XXI a través de una veintena de agrupaciones, extendidas en Ciudad de Guatemala,  Quetzaltenango, costa sur y en la costa del Atlántico, surgiendo también redes  donde convergen las agrupaciones gay.

Las mujeres lesbianas, por su parte, han generado sus propios espacios. Desde 1,994  con la formación de grupos de auto apoyo y convivencia social debido a la clandestinidad imperante  en aquel entonces, hasta la conformación de movimientos lésbicos más estructurados, con formación ideológica y política cimentada, algunos de ellos relacionados a diferentes expresiones del movimiento feminista. A través de estos años, las mujeres lesbianas generaron  procesos de investigación entre los que destacan: El libro “Saliendo del Closet”  de 1,996, la primera revista lésbica “IDENTIDADES” del año 2,000 y la revista IVAGINA de 2009. Estos y otros procesos internos de debate, han generado la  reflexión y análisis de la identidad lésbica en Guatemala.[3]

El movimiento trans dentro de los movimientos sociales LGBT es de reciente formación. A partir de la creación  de un colectivo de trabajadoras sexuales en  2004  alrededor de las acciones de visibilidad en la Marcha del Orgullo LGBT llevado a cabo en junio desde el año 2000 y su fortalecimiento en 2,008 gracias al apoyo de la Red de personas trans de Latinoamérica y el Caribe. Desde 2,010 hay mayor presencia de agrupaciones trans en el país que van conformando su propia red social.[4]

A la luz de lo anterior, desde Azul en el Arcoíris, no es posible considerar  que en Guatemala exista un solo movimiento LGBT,  ya que este pensamiento cuestiona el derecho de las comunidades gay, lesbiana y trans,  a construir su propia historia  a partir de la autonomía de sus acciones y  propias reivindicaciones.   Punto aparte es la construcción de una agenda política LGBT, que debe ser construida a partir del reconocimiento sincero  de las autonomías descritas y que deberá estar basado en el respeto de las diversidades que conforman los movimientos LGBT guatemaltecos.

En conclusión,  los sueños de una comunidad LGBT nacional deben descansar obligatoriamente en la autonomía de movimientos y en el respeto y  la dignidad que se le debe a cada uno de ellos.

Azul en el Arcoiris
Editorial Febrero 2012

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