sábado, 9 de marzo de 2013

NAJ TUNICH

El azul en el Arcoiris reproduce integramente el artículo "La Cueva de Naj Tunich y la Homosexualidad" de Rafael H. Pagán y publicada en La Jornada de Oriente de Puebla, México.

Grafitti Homosexual, Cueva de Naj Tunich
 
LA CUEVA DE NAJ TUNICH Y LA HOMOSEXUALIDAD
Por: Rafael H. Pagán Santini
2013-02-27 04:00:00
El descubrimiento de la cueva de Naj Tunich, en Poptún, al sur del Petén, Guatemala, en 1980, abrió el interés no sólo de los arqueólogos, clásicos estudiosos de los mayas, sino de otras disciplinas científicas, interesadas en saber tanto sobre el comportamiento humano como el de los mayas. El Naj Tunich es la cueva maya por excelencia, tiene la más variada arquitectura de cuevas descubierta hasta ahora. En ella se han encontrado las únicas tumbas de nobles con adornos de estuco reportadas hasta hoy, así como, el mayor y mejor conjunto de pinturas e inscripciones de cualquier otra cueva Maya.
Entre los numerosos grafitos de la cueva de Naj Tunich hay uno de vital importancia para el tema que estamos tratando. Este grafiti tiene 49 cm de alto y 30 cm de ancho que representa a dos personajes abrazados entre los cuales, uno, el de la izquierda, está desnudo, y exhibe su pene que aprieta contra las partes genitales del otro. El de la derecha esconde sus genitales detrás de un tejido que lleva en las caderas como lo indican las líneas fragmentarias que se adivinan sobre el muslo y la cintura. El aspecto físico de ambos hombres es diferente. Mientras el personaje de la derecha aparece bien proporcionado, el de la izquierda presenta piernas muy finas coronadas por dos jorobas en su barriga y su espalda. Esto último ha dado pie a varias interpretaciones sobe el sentido simbólico del grafiti. Entre ellas se encuentran desde las interpretaciones negativas relacionadas a los días nefastos del calendario maya hasta el simbolismo positivo donde la educación está relacionada con la homosexualidad, como ocurre en varias culturas antiguas, por ejemplo, la griega.

En este momento nuestro interés no reside en descubrir el simbolismo cultural del grafiti de la cueva sagrada Naj Tunich, sino el de resaltar el hecho de que existe una expresión gráfica de una acto homosexual en una de las cultural más antiguas y desarrolladas de Mesoamérica. Bajo ninguna circunstancia negamos el hecho que cada sociedad y sobre todo en sus bifurcaciones historias construye una interpretación de su realidad.

Pero en el caso de la sexualidad, ésta existe independientemente de la interpretación que la sociedad pueda dar de ella. La atracción física sexual que dos individuos tienen al establecer contacto sensorial es independiente de la interpretación social que ellos mismos puedan poseer al momento del contacto. Esto puede observarse en niños entre la edad de cuatro y cinco años en adelante.

En el ser humano, después del arresto de la división celular que da forma a las espermatogonias (células precursoras de los espermatozoarios) en el tercer mes de vida fetal, estas no vuelven a dividirse sino hasta los cuatro o cinco años de edad. En este periodo tan temprano de la vida y a casi ocho años antes de la pubertad, las células espermatogonias tipo A se dividen y se transforman en espermatogonias tipo B1. Esta transformación histológica ocurre debido a pulsaciones de testosterona que se llevan a cabo en los testículos del infante. Lo que a simple vista es el restablecimiento de la espermatogénesis, procesos que de formación de espermatozoides que culminará en la pubertad, para el comportamiento del infante es el inicio de sus primeras manifestaciones de la vida sexual. La testosterona en los testículos estimula la transformación celular pero esa misma testosterona en el torrente sanguíneo llega al hipotálamo en el cerebro y estimulará el comportamiento sexual precoz, el cual sólo es visto si es socialmente extremoso. Por ejemplo, los niños con una fuerte atracción hacia las niñas en ambientes machistas clásicos son exaltados e incorporados rápidamente a la vida familiar, por otro lado, aquellos que expresan características socialmente identificadas como femeninas son marginados y en algunos casos maltratados.

Un clásico de la cinematografía gay Torch song trilogy (literalmente, Trilogía de una canción antorcha) muestra diferentes comportamientos sexuales y en especial el inicio precoz de una vida homosexual: uno, el del actor principal, Harvey Fierstein, el cual desde su infancia se viste de mujer, un segundo personaje bisexual y el tercer personaje que muere víctima de homofobia al ser atacado por su homosexualidad. Este abanico de comportamientos obedece, en parte, a la forma como el individuo reacciona ante sus estímulos sexuales en una sociedad determinada y otro a las propias respuestas internas ante los estímulos sensoriales.

 La misma pulsación de testosterona que recibe el niño a los cuatro años de edad genera respuestas distintas en el cerebro del infante. Estas respuestas obedecen a su estructura cerebral, probablemente al número de receptores androgénicos o al tamaño de diferentes áreas cerebrales encargadas de procesar tales estímulos.

La dualidad de los dioses, donde un mismo dios personifica comportamientos tanto femeninos como masculinos, refleja ese intrincado camino de la sexualidad humana. Ante el blanco y negro de la interpretación clásica, el arco iris es un símil que expresa mucho mejor el comportamiento sexual del ser humano. Es muy común encontrar dioses duales en los panteones de todas las culturas politeístas, cada uno de ellos expresando una vivencia experimentada en la comunidad. La pubertad es uno de estos eventos a los cuales los dioses tienen que dar respuesta. Las celebraciones o rituales que rodean este evento biológico son las diferentes formas sociales en cómo se interpreta el mismo.

El reloj biológico del desarrollo es el encargado de estimular la secreción de la hormona (hormona de liberación de la gonadotropina, GnRH) que da inicio de la pubertad La desinhibición y activación de las neuronas de la eminencia media de la base del hipotálamo hace que se produzcan grandes cantidades de la GnRH. Una vez iniciada esta cascada de eventos comienza la gametogénesis (formación de espermatozoides y óvulos), y el aumento en la producción de las hormonas sexuales por parte de las gónadas (ovarios y testículos). Las hormonas sexuales a su vez remodelarán y activarán los circuitos neuronales durante el desarrollo del cerebro de los puberes, lo que hará que los estímulos sensoriales resalten el desarrollo sexual, la motivación sexual, y la expresión del comportamiento copulatorio dentro del contexto social2. La preferencia en la copulación estará fuertemente mediada por la estructura cerebral responsable del dimorfismo sexual que a su vez estarán íntimamente conectadas con aquellas relacionadas al placer, algo singular en animales como nosotros.

Desde el punto de vista neuronal, el comportamiento sexual no ocurre en el vacío o de forma aislada. La conducta sexual es una conducta motivada que involucra núcleos neuronales y estructuras encargadas de la recepción de estímulos que permiten que esa conducta se exprese en interacción con el medio ambiente. Por esta razón, el comportamiento sexual requiere de estímulos sensoriales sexualmente salientes, los cuales se encuentran en interacción social y modulan la actividad mediante los circuitos neuronales del comportamiento3. La interpretación por parte del cerebro de estos mecanismos es lo que hace que una persona se comporte como homosexual o heterosexual. Sin embargo, la chispa, el deseo, la atracción ocurre inconscientemente, la acción que acompañará este impulso innato–biológico será producto de la singularidad del individuo en un contexto social determinado.          


1Paniagua R, Nistal M. (1984) Morphological and histometric study of human spermatogonia from birth to the onset of puberty, J. Anat. 139, 3, pp. 535552.
2Nature Neuroscience (2004) Vol. 7, Num 10: 1040–1047.
3Hormon and Behavior (1987), 21: 17–35.

Fuente:
http://www.lajornadadeoriente.com.mx/columna/puebla/medeinves/la-cueva-de-naj-tunich-y-la-homosexualidad_id_20853.html