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domingo, 24 de junio de 2012

ANTONIO LOPEZ: AUN CONSTRUYO MIS SUEÑOS

Ciudad de Guatemala, 24 de junio de 2012. En la sección "Rostros LGBT en Guatemala", dentro del blog Azul en el Arcoiris, conozcamos a Antonio López, activista gay comprometido con la comunidad y al respeto a la vida:
 

Es tiempo de quitarnos la máscara
Es tiempo de levantarnos
Es tiempo de una revolución de verdad,
Aunque  digan que no estamos preparados,
No vamos a estarlo si no hacemos algo
El tiempo es ahora, es tiempo de que salgamos.


Amanece en Guatemala  ¡Mi tierra! en esta Latinoamérica de oportunidades…

Me llamo Antonio López, alguien que ríe con la sonrisa de un niño y que llora cuando ve llorar a alguien más.  Creo que “Hombre” es aquel que posee valores personales, que respeta al ser humano en toda la extensión de la palabra. Considero que un beso perfecto es aquel que me deja sin aliento, con ganas de más.  Me encanta estar acompañado. Desde temprana edad sentí la  necesidad de ayudar, por eso desde pequeño estuve metido en grupos culturales, en espacios como el de las teletones, que son muy animadas en los pueblos del país. De ahí surgió mi proyecto  de vida, una visión integral de  querer ayudar. Por ese motivo me acerque al tema de la  diversidad sexual y desde 1,996 cuando llegue a OASIS, recibí varios talleres que me permitieron descubrir el gusto de trabajar el tema. A  través de esto cumplí parte de lo que soñaba en cuanto a proyección social. He trabajado en otras organizaciones,  como educador, como activista  y siempre he tenido tiempo para trabajar por el respeto al ser humano. Eso me ha traído aquí, a un momento de mi vida en donde he alcanzado sueños con mi familia, integrada y cercana a mí y que me ha permitido mantener un balance entre esta, el  trabajo y lo que me gusta hacer. En mi vida personal  alcance a  desarrollar mis habilidades relacionadas al magisterio, convirtiéndome en educador en el tema de VIH. También quise ser locutor y estuve tres años en un programa de radio. He dirigido diversas actividades y animado varios proyectos. He alcanzado alguno de mis sueños, pero mis sueños no han terminado, porque sigo trabajando en ellos, espero algún día conducir un programa de televisión.

Mi día empieza a las cinco de la mañana y a las cinco y media ya estoy en el gimnasio.

Soy cien por ciento gay,  no uso este término como etiqueta, ni por su significado de “feliz”,  sino más bien, porque para mí significa REVOLUCION, aceptar tu identidad. Creo que usar el término “homosexual” es no aceptarte del todo, toda tu identidad. Ser gay encierra toda tu vida, lo que sos y lo que queres.

Me dedico a mi trabajo, a mi casa, a mi pareja, a mi familia, de vez en cuando a la iglesia, a mi espiritualidad. Mi espiritualidad es distinta ya que no  es parte de las reglas de la iglesia, de los sacerdotes o de la jerarquía eclesiástica, eso no me llena, yo la sustento y la concibo acercándome a mi fe  sin pasar por la jerarquía.

Entre mis tristezas están perder a familiares (mis abuelas) y entre mis tristezas más  grandes el haber perdido a dos amigos por la homofobia en que vivimos. Uno de mis amigos  creció junto a mí, nos conocíamos desde pequeños y hace dos años le arrancaron la vida. El otro solo tenía veinte años y también murió por la homofobia. En ello hay mucha tristeza, en el que te quiten algo, es difícil porque nunca olvidas a la gente.


Como a las ocho u ocho y media llegar a la oficina para abrir mi correo, veo las  cosas que tengo que hacer o que me están pidiendo. Me dedico al  trabajo administrativo.

 He trabajado quince años en temas sociales, de ahí se desprende todo lo demás, si no tuviera esa experiencia y si no me la reconocieran, no estaría donde estoy. Por ejemplo PASMO me llamó porque conocía  mi trabajo en OASIS. En PASMO estuve ocho años y ese  espacio  me dio la oportunidad de escalar, de educador fui supervisor y finalmente coordinador de proyecto.

Posiblemente el desarrollarte profesionalmente  en esta temática sea llegar  a ser gerente de una organización no gubernamental, pero creo que lo más grande que te da este trabajo es que la gente te posicione en un espacio y reconozca tu labor, que la gente te ponga en un lugar especial, aunque tú no esperes agradecimientos por lo que haces, pero cuando la gente lo hace es muy gratificante, te dice que has alcanzado tus objetivos de ayudar y de ayudarte a vos mismo.


Al medio día salgo a supervisar actividades. Realizo diariamente trabajo de campo.

Mi espacio de trabajo es mixto, de oficina y abierto cuando salgo a supervisar el trabajo de campo. Esto me ha permitido conocer once departamentos de Guatemala. Aunque vayas por trabajo terminas conociendo lugares bonitos y pintorescos. A través de Facebook he llegado a conocer a  la gente a la que no pensé llegar y  con ellas el reconocimiento que llega por aceptar tu sexualidad, por ser quien se es.

La diversidad sexual en Guatemala no llevaba mucho tiempo  cuando comencé a participar en ella, a  lo sumo cuatro o cinco años. Después de quince años de trabajo, todavía hay que lograr muchas cosas. Creo que hemos avanzado y hemos cambiado en algo a la sociedad guatemalteca: Hoy existen espacios, un poco de respeto,  hemos educado en algo a los padres  que no sabían cómo educar a sus hijos homosexuales.  Hemos promovido de forma  indirecta la educación en el hogar y la escuela. Estamos afectando el sistema patriarcal y machista. Aunque el tema no está en el currículo de estudio, hemos aportado en algo. 

El movimiento no es débil, pero tampoco fuerte, falta integración, que todos luchemos por un bien común, que no importa que cada quien pelee sus propias luchas pero que también sea válido hallar un punto convergente. Tenemos avances: Hemos logrado mantener el tema de la diversidad sexual en discusión, contamos con organizaciones legalmente  registradas y autorizadas como tal, tenemos espacios abiertos para dialogar y algunos medios de comunicación están hablando del tema con respeto.  Para mí, un logro importante es que exista una marcha que visibilice la diversidad sexual, un tiempo de celebración, de decirme que celebre la vida de ser gay, orgulloso de serlo, no para mostrárselo a la gente, sino para mí, por todos los días que tengo en mantenerme en la lucha.


Aún hay obstáculos para la diversidad sexual: El estado, el  gobierno  autoritario, patriarcal, religioso y machista que no legisla desde un punto de vista laico y que se ampara en una religión. Otro obstáculo es la iglesia que  con sus reglas infunde homofobia desde sus púlpitos, donde se dice que se nos acepta pero que rechaza la práctica sexual o que no termina e aceptarnos del todo.  Con sus gestos, palabras y enseñanzas la iglesia le dice a  las personas  “Mira, es gay, ¡mátalo!”


Termino mi  trabajo entre las cinco o seis de la tarde, no hay un horario fijo.

Recuerdo que cuando crecía,  no había tanta gente gay  en la calle, OASIS era la única organización en ese sentido. Mucha gente llegaba a escondidas o tocaba la puerta para que les abrieran rápido y para no ser identificados. De un tiempo para acá hay más gente del rollo, hay más libertad en las calles. Aún nos dicen que no es el tiempo, que no estamos preparados para vivir plenamente nuestra sexualidad, pero nunca vamos a estarlo si no hacemos algo. El tiempo es ahora, es tiempo de que salgamos. Si Guatemala alcanzó su libertad en su revolución de 1944, nuestra revolución está por llegar porque es válida, porque promueve el respeto a la vida, porque aún gente muriendo por no aceptar su sexualidad, porque la homofobia que hay en los pueblos obliga a la  gente a seguirse casando para no vivir su homosexualidad, porque aún sufrimos de asesinatos y pérdidas.


Acaba el día, llega la  hora de juntarme con mi pareja e irme a casa.

Tal vez con mis aportes no cambie situaciones globales, pero si cambio la vida de las personas, la forma de concebirla  entre los chicos gay que reconocen  que deben llevar una existencia plena. El salvar una vida no está necesariamente relacionada al VIH, sino cuando las personas reconocen su  homosexualidad, les quitas los sentimientos de odio contra ellos mismos y hasta evitas suicidios. Esos aportes pequeños no se ven pero están ahí, quizás no lo veamos, quizá no sean cuantificables, pero cuando alguien se te acerca y te dice que su vida ha cambiado te alegra la vida. Y esos aportes afectan no solo la existencia de estas personas, sino de forma indirecta llegas a afectar la vida de sus familiares, de su círculo de amigos, de su comunidad.


Enlace con Antonio López

domingo, 12 de febrero de 2012

Desde siempre Amarilis, por siempre Lesbiana


Desperté a la conciencia cuatro años y medio después de haber nacido. Vine al mundo el once de octubre de 1,968. Esperaría vivir hasta los cincuenta años y estoy convencida de que viviré un año más después de mi muerte en los corazones de los seres que me amaron. Luego de ello moriré en definitiva porque entonces me habrán olvidado.
Entre el lapso de mi vida y mi muerte, he estudiado, graduado, convivido socialmente, reafirmando mi lesbianismo,  vivido mi etapa romántica, aquella donde soñaba que el amor era eterno, tal como lo dicta la norma heteropatriarcal.


Mi auto aceptación no fue difícil, me  he definido desde siempre como  LESBIANA, de hecho uno de mis logros ha sido vivir mi identidad teniendo la oportunidad de decirle a mi familia  quien soy, lo que a su vez me permitió llevar una vida lésbica plena, diciéndole a cualquiera y sin temor: ¡Soy lesbiana!

Amé, amo, pero sobre todo me amaré a mí, a la vida, a lo que he tenido en ella, a pesar de que he sobrellevado historias que me han hecho besar el suelo, entre ellas, el primer amor, que terminó de sopetón (expresión para referirse  que acabo de golpe, instantáneamente).

Hoy creo firmemente que el amor es momentáneo, de un instante. De hecho con el tiempo mi expectativa alrededor del amor va cambiando,  ya no es un desbordamiento de sentimientos, ahora amo con sensatez,  de forma madura.

Considero que pasarán muchas vidas, generaciones enteras para que en Guatemala alcancemos una sociedad respetuosa hacia la comunidad de lesbianas, gay, bisexuales y trans.  Según mi experiencia, las organizaciones (LGBT) no han hecho mayor cosa al respecto. Aún más, siento frustración al pensar  que en mi vida laboral hice algo por la comunidad LGBT y considerar ahora que no hice nada, que quizás solo me estanque, estancando a  la vez mi propia vida.  Por tanto seguiremos respondiendo a lo que suceda en otros países, como Estados Unidos o Brasil, quizás solo así tengamos futuro, lo que suceda allá podría replicarse acá. Si allá ya no sucediera nada, acá tampoco. No veo que el futuro de Guatemala cambie porque seguimos siendo una nación dirigida por poderosos, eminentemente capitalista, racista y lesfóbica. En pleno siglo veintiuno,  Guatemala transmite de generación en generación los mismos conocimientos antes impartidos, somos repetitivos, tristemente en el país el tema acerca de “los valores morales” como elementos asignados, impuestos desde la familia, la sociedad y la iglesia no dejan construir, no dan chance a elegir lo que uno quiere ser, llegar a ser simplemente lo que uno quiere ser.  Repetimos patrones, por ejemplo:  Si la madre es evangélica sus hijos lo serán porque no hay derecho a que estos conozcan otras opciones y que puedan elegir.  Sobre la misma familia, esta no se puede reducir  a papás e hijos. Uno puede conseguir la familia como uno la quiera. Hoy por hoy, la familia y la comunidad LGBT son temas distintos, disparejos, la familia LGBT simplemente no se da.


Cuento entre mis amigos con personas LGBT  que comparten conmigo sus conocimientos. Entre las personas de la comunidad, admiro  a Alex Cuezzi (trans guatemalteca) que se ha dedicado a formarse, teniendo cerrada la carrera de psicología y ocupada ahora en estudiar para abogado y notario. 
Aún poseo casetes (de audio) que ya no uso, ya no tengo con qué, hoy soy solamente  son recuerdos que en su momento tuvieron su valor, tal como los Ipod de ahora. Ahora estos solo sirven para recordarnos que estamos envejeciendo.  No creo para nada en los extraterrestres, es un tema incierto, una falacia, anécdota, nada  indica científicamente que existieran.

No uso las redes sociales porque considero que pierdes intimidad, interés. Se usa solo para “conectar” (refiérase a conocer parejas), a llevar una vida vacía.  Por estar en estas cosas se pierde la sana conversación, porque se tiene que contestar el celular o  estar pendiente del Facebook. Creo que las anteriores generaciones estaban más preparadas porque no había esas distracciones.

Si pudiera hablar con el Papa  (dibuja una sonrisa de picardía), le preguntaría porque la iglesia no puede tener mayor apertura,  ya que no debería juzgar  a nadie, ni sobre lo bueno o lo malo.  Por otro lado, si pudiera hablar con el presidente de Guatemala ¿Crees  realmente que me pondría atención? Está ahí por intereses propios y no por el bien común. Está ahí por intereses de clase, de poder, intereses sociales. Mientras la comunidad LGBT no le genere poder, ahí seguiremos, sin contar.

¿El futuro para Amarilis? Deseo tener una vida tranquila, terminar la universidad, conseguirme un trabajo estable que me permita conseguir mejores condiciones de vida. Y espero tener más tiempo para ello. 


lunes, 28 de noviembre de 2011

El día que Eloy conoció a Jolié

En historias LGBT reproducimos integramente la entrevista que ElPeriódico hizo a la transgénera Jolié y que fue publicada el 27 de noviembre de 2011. Fuente: Elperiódico


Supo que era tiempo de decir la verdad en el funeral de su madre. Por casi medio siglo lo había escondido y ya le pesaba demasiado. Así que unos días después se decidió: con la muerte de su madre nacería Jolié.

Primero reunió a sus hermanos en casa, después a sus hijas, más tarde fue con los compañeros de trabajo y por último con los vecinos. “Buenas tardes, solo venía a informarle que he decidido cambiarme de género y que a partir de mañana usted me verá vestida de mujer”. El que recibía la noticia no sabía muy bien qué hacer, que el vecino, el padre de familia que había conocido por tantos años como un hombre, de repente le dijera  que mañana llevaría falda no era algo muy simple de asimilar. La gente le daba las gracias por la información, y solo uno, en el trabajo, se atrevió a felicitarlo, pero ella no estaba buscando apoyo, la decisión ya estaba tomada.

Su cabello encrespado enmarca un rostro moreno, bajo las cejas, finamente depiladas, resaltan unos ojos oscuros, tras la vitrina de unas gafas doradas. Su nariz fina y las líneas de sus mejillas son perfectamente femeninas. También los labios delgados y rojos. Quizá solo una breve sombra bajo su boca pueda dar un atisbo de que Jolié fue, por 57 años, un hombre. Casi medio siglo lo pasó actuando, “como un actor que se aprende su papel”, forzándose a dar un apretón fuerte de manos cuando saludaba y no un beso en la mejilla, obligándose a no pestañear más de la cuenta, a no ser lo que, ella dice, siempre fue: una mujer.

Se dio cuenta a los 8 años. Una tarde se coló en el clóset de su mamá y le robó una faja. La usó tanto que quedó sucia y desgastada. Llevarla puesta le hacía feliz. Pero su madre lo descubrió y se sintió profundamente ofendida, “un niño no usa ropa de mujer”, le gritó y, paliza de por medio, le prohibió volver a tocar una prenda femenina. Y Eloy lo hizo, se reprimió las ganas de usar una falda por 49 años. “Ese día yo me prometí a mí misma que cuando pudiera hacerlo lo iba a hacer”, cuenta. El momento le llegó cuando murió su madre, “ya no le debía obediencia a nadie”, recalca.

Hoy en día a Jolié le emociona que el ayudante del chofer le tome del brazo cuando baja de la camioneta. Le encanta que los hombres en la calle le lancen algún piropo, o que el dependiente de la panadería le diga “buenas tardes, señora”. Estas cosas tan simples, que las mujeres suelen pasar por alto a diario, a Jolié la hacen feliz.

El cambio no ha sido sencillo, porque ha tenido que enfrentarse a criticas, a su propia familia, se ha quedado sin trabajo y ha sufrido discriminación, pero todo ha valido la pena.

Jolié en la iglesia

A una de las personas a las que Jolié advertió de su transformación fue al párroco de la familia. Contrario a lo que se podría imaginar, el sacerdote  escuchó con paciencia y comprensión. Jolié salió de la iglesia con la bendición del cura. “Le expliqué todo con bases teológicas”, cuenta, porque Jolié es además teóloga. Sus amplios estudios de la Biblia la han llevado a descubrir los inicios de la persecución contra los homosexuales: “Cuando los judíos retornaron a la tierra prometida descubrieron que estaba ocupada por los babilonios. Los babilonios adoraban a varios dioses, en ese entonces los judíos eran los únicos que creían en un solo Dios”, explica. “El templo del dios Baal se sostenía en base a los prostitutos sagrados del templo. Cuando los judíos llegaron y se encontraron con esto, se inició la persecución contra los homosexuales, porque per se ser homosexual significaba ser servidor de otro dios. No era por su sexualidad sino por razones netamente religiosas que empezó la fobia, porque ser homosexual significaba que servías a otro dios, incluso con tu propio cuerpo”, agrega.

La Iglesia católica todavía no acepta la homosexualidad, pero muchos homosexuales sí aceptan a la iglesia católica. Un estudio de la organización Reinas de la Noche da cuenta de que el 56 por ciento de las trans guatemaltecas son católicas.
“La homosexualidad siempre ha existido; en la civilización griega y romana la homosexualidad era algo muy normal. El rey David tuvo una relación homosexual y esto está documentado en la Biblia. El punto es que la homosexualidad es una condición innata al género humano”, explica Jolié. “Si todos somos creación de Dios y aceptamos que Dios es perfecto, decir que los homosexuales somos una aberración es igual a decir que Dios no es perfecto”, sentencia.

Jolié y el trabajo

Jolié es administradora de empresas, sexóloga, teóloga, técnica en reparación de computadoras, técnica en redes PoP, técnica en conectividad a Internet, gestora cultural, correctora, editora de textos, escritora y estilista. Pero no tiene trabajo. Un montón de títulos no le sirven de mucho cuando en su currículo también dice que es transgénero. “Ni siquiera me llaman a las entrevistas y cuando me llaman es para cumplir un requisito nada más”.

Por esto vive de lavar ropa ajena, de vender productos por catálogo y de lo que le da un pequeño salón de belleza al que solo llegan cuatro clientas. Además, de vez en cuando, le envían textos para corregir. Nada más. Desde que salió del clóset no ha conseguido un trabajo estable. Durante cinco años laboró en un periódico como correctora, pero tras cambiarse de sexo sufrió el acoso de un compañero que llegó incluso a llamarle “hueco”, por eso se marchó.  Vive en la casa que le heredó su madre a ella y a cuatro hermanos más, y tuvo que vender su carro para inaugurar el salón de belleza. “A veces como, a veces no”, cuenta.

Jolié y la familia


Los únicos que no saben la verdadera sexualidad de Jolié son sus nietos. Cuando decidió convertirse en mujer, hace cinco años, eran muy pequeños, y sus madres no quisieron decirles nada. Ahora cada vez que le visitan Jolié tiene que “disfrazarse” de hombre para verlos. No pasa muy a menudo, sus hijas viven lejos y no tomaron del todo bien que su padre sea ahora una señora. “Una de mis hijas se puso furiosa y la otra lloró”, recuerda Jolié, “las visité a las dos y delante de sus maridos les conté mis planes”. Jolié había incluso ideado un juego para, poco a poco, irles contando la verdad a sus nietos: “Se llamaba cambio de nombre”, recuerda, “íbamos a jugar a que nos cambiábamos de nombre y el que se equivocara tendría una penitencia. Así iban a empezar a decirme Jolié”. No tuvo tiempo de ponerlo en práctica, sus hijas no estuvieron dispuestas a que los niños lo supieran.

Una de sus hermanas le pidió que se quitara el apellido de la familia, porque le avergonzaba. Entonces Eloy  se convirtió en Jolié Totò Ryzank Voldan, su nombre de mujer.

Jolié y los transgéneros en Guatemala


En los restaurantes entran en el baño de mujeres, en las filas de los conciertos o las discotecas suelen revisarles policías mujeres, pero hay casos en los que alguien se percata de que tienen la espalda ancha o la voz demasiado grave y les mandan a la línea de los hombres. “Si un transexual cae preso, ¿a dónde lo llevan, a la cárcel de hombres o de mujeres?”, se pregunta Jolié.

En Guatemala no existe una ley que determine qué hacer en estos casos. El registro civil tampoco puede cambiar el sexo a un transgénero en sus documentos. Son mujeres –porque se sienten mujeres y llevan una vida adaptada al género femenino– que ante la ley son tratadas como hombres.

Otros países como España, Alemania y Suecia han solucionado este problema con legislaciones que les permiten ser tratadas como mujeres en todos los aspectos. Cuando el transgénero demuestra que ha llevado una vida de mujer y que es considerada por otros como una mujer, tiene derecho a que en sus documentos se cambie de sexo. Así, aunque tenga pene, puede ingresar en una cárcel de mujeres o acogerse a las leyes específicas para las mujeres.

Jolié está segura de que con el tiempo la vida será más sencilla para los transgénero. “Lo que es real es que la evolución sigue y el género humano no es la excepción”, dice. “Hay especies de peces que adoptan el papel de hembra o macho, según sea su conveniencia. Umberto Veronesí, candidato al Nobel de Medicina en 2008, afirmó que en tres generaciones predominará el bisexualismo en el género humano. Ya hay personas que están naciendo con los dos sexos, el hecho de pensar que el humano está exento de la evolución es un completo error”.


Fuentes:
El artículo pertenece a Elperiódico
Fotos del perfil de Jolie en Facebook

sábado, 5 de noviembre de 2011

Marlon Francisco: Cantante, poeta y activista

Ciudad de Guatemala, 05 de noviembre de 2011. En la sección "Rostros LGBT en Guatemala", dentro del blog Azul en el Arcoiris, conozcamos a Marlon Francisco, amante del canto, la poesía y el activismo por los jóvenes y la diversidad sexual:


Soy  una persona que está en la construcción perpetua de su identidad femenina, que no depende de cómo se ve sino como se siente, ¡soy cantante, poeta y activista!

He vivido muchas vidas a la vez, me siento privilegiada en muchos aspectos: En lo material más no en lo económico, con varios talentos, quizás no lista, pero muy analítica,  me rodea un celo y protección familiar, cuento con la gente que llega a mi vida y me toma para sí. Tengo también mis lados trágicos entre ellos mi salud, el mal aprovechamiento de lo que tengo. Entre mis tragedias personales se encuentra el dilema sobre la vida que me quita a los que he querido, ya sean animales o personas.


Me dedico profesionalmente a la literatura, a escribir, a hacer crítica por encargo, hago prólogos, comentarios, talleres, canto y promociono eventos artísticos. En mi activismo me fortalezco  aprendiendo para aplicarlo a lo que hago. Por medio de mi organización y a través de ella hago talleres de arte en diversos lugares. He alcanzado comunidades (en Ciudad de Guatemala) que viven gran violencia: El Mezquital, Carranza, Puente Belice, Villalobos.  Ahí he realizado talleres de expresión artística y canto. Como escritor  poseo 4 libros  (poemarios), a quienes  llamo mis hijos.  Como cantante he participado en al menos  veinte representaciones artísticas en la Gran Sala del Teatro Nacional (de Guatemala), tres de ellas como solista. Otro de mis logros ha sido salir de mi país gracias a la ópera. Por mis diferentes facetas he tenido presencia en radio y televisión. En actuación he participado en tres obras de teatro con papeles protagónicos, así que aún no siendo actor, poseo esa chispa dramática.  Con relación a la juventud, uno de mis logros más preciados fue que en medio de la tormenta Agatha (Tormenta tropical que afectó Guatemala en mayo de 2010), lleve a mis alumnos del Mezquital a cantar con los niños viviendo con VIH. Fue emocionante ver como los niños escuchaban y se emocionaban con Igor Stravinski.  En mi activismo he sido comisionado presidencial de la niñez, cuatro años coordinador general adjunto de la Coordinadora Juventud por Guatemala, miembro del Consejo Ejecutivo Nacional de la Asamblea Nacional de Jóvenes de Guatemala. Un hito personal fue ser designado anfitrión en mi país con los representantes de Centroamérica que participaron en el Encuentro Mesoamericano de Juventudes, dándoles la bienvenida como si de mi casa se tratara. En general puedo decir que me dedico a mantenerme con vida.


Entre mis tristezas recuerdo haber iniciado mi adolescencia, mi sexualidad y mi forma de pensar, encerrado en un colegio católico para varones, lugar donde me lastimaron el espíritu y el alma. He perdido a gente que ha muerto temprano y me duele saber que en un par de años se irán más.  Sé que cuando muere alguien no se va del todo, porque sigue doliendo, hay una acumulación de cosas. Es triste vivir la navidad sin la fulana, comer fiambre (platillo tipico guatemalteco) sin aquella otra o en un cumpleaños no tener el abrazo del fulano y todas las costumbres a las que no podemos desapegarnos. Mi tercera tristeza es haberme enfermado muy joven a causa de la diabetes, porque esta enfermedad no la pedí, sino que sencillamente se me dio. Y aunque mi madre lo dijo casi como blasfemia, deseando  se apartara de mí este cáliz, lo siento como inevitable fracaso y frustración. Sé que es una enfermedad metabólica y la reconozco como una sentencia de muerte que me impide visualizarme de forma coqueta a unos ya inalcanzables cincuenta años. Ya ni siquiera es posible  tener acuerdos con la vida porque ella no puede asegurarme otros diez años más.


Cuando despierto pienso que sigo viva otra vez.  Canto en la ducha, Habitualmente no desayuno y cuando lo hago me alimento de ensure (complejo de vitaminas y minerales entre otros), yogurt y pastillas.

Me siento orgulloso de tres partes de mi cuerpo: Cerebro, ojos y boca (Mis tres instrumentos), por el contrario, no me siento orgulloso para nada de “mi páncreas cerote” (expresión de enojo, considerada ofensiva en Guartemala). Soy feliz dentro de mí, con mucha música a mí alrededor, de hecho mi momento de paz es cuando canto a solas. Reconozco a la lectura como mi vicio sano, leo toda clase de poesía, poca narrativa, textos políticos e historia del arte, en especial de canto. No me considero  ordenado, ni en mi casa ni en mi vida. Vivo conectado al internet todo el tiempo, al punto de que si fuera a una isla desierta,  llevaría conmigo algún medio de comunicación. Mi virtud secreta es que en el fondo no me considero vengativa, recibo bien a los que me tratan mal.
                                                                                                            

Amo de los hombres cuando te ven perplejos porque descubren que eres más inteligente que ellos o cuando esconden la cara porque dicen te amo y les provoca vergüenza. No soporto de ellos el que no quieran jugar con las reglas claras. Si no ofrecen fidelidad, pues que no la pidan. Mi beso perfecto sería dado en la Antigua Guatemala, luego de un concierto de ópera, primero intercambiando regalos y abrazos, luego diciendo lo que sentimos y finalmente besarnos. Mi primera vez fue a los 13 años, fue breve para mi gusto, no me dejaron siquiera hablar y hasta me condicionaron. He besado a varias chicas, más bien me he prensado (besado repetidamente) con varias. Considero al AMOR como el mejor sentimiento del mundo y a la carencia de afecto como el peor.


Me satisface de mi trabajo que una misma herramienta sirva a la persona para satisfacer necesidades propias. Que una misma planta de diferente fruto. Me hace sonreír la cara de mis alumnos cuando aprenden algo nuevo. Me enorgullecen en este mundo tres mujeres: Mi abuelita, mi mamá y mi amiga Adelaida. Mis ambiciones por cumplir son  salir nuevamente de mi país a cantar ópera y que el estado de Guatemala,  a través de su editorial oficial,  publicara uno de mis libros.



¡Soy una diva total! Un poco temperamental, apasionada, intensa, fuerte,  lo quiero todo en mi camino o si no formó una tormenta en un vaso de agua, sin embargo tengo un corazón generoso, amo a mis amigos con pasión e intensidad. No  prometo que no cometeré errores, pero siempre trataré de corregirlos y mejorar mi actitud. Soy diva y mucho,  pero insensible y poco solidaria jamás. Abofetearía a cualquier persona que se aproveche de la nobleza de la gente y que hace algo por este país.


No dejaría el arte por el amor, más bien vivo el amor por el arte. Mis artistas favoritas en literatura son guatemaltecas: Isabel de los Angeles Ruano, Johanna Godoy, Adelaida Loukota. Me gustan los pintores impresionistas y  los buenos cantantes de ópera, los demás “pelan” (comentario guatemalteco que significa que "no importan"). Si pudiera, elevaría una estatua al ser humano asexuado y del futuro, aquel libre de pobreza, discriminación y retraso. Aquel que trabaja no por la meritocracia ni por el pisto, sino porque con su granito,  ayuda a hacer crecer a la humanidad. A aquel ser humano que trasciende con nobleza y de buen corazón. Creo que por cada decisión en la vida, esta implica éxito y fracaso. Canto a pesar de mi salud que ya no me lo permite, sigo escribiendo y leyendo sin tener ojos saludables. He perdido cosas por seguir otras.





 Sobre mi país, creo que Guatemala es un lugar de sonrisas y lágrimas a la vez.  Una bendición que maravilla y una tristeza tan honda. Una nación dividida entre la vida y la muerte, veneno que arde, que gusta y que duele.  Pienso que la comunidad LGBT no es una familia en sí, somos  distintos rostros de una realidad golpeada  (siendo esta el verdadero elemento en común).



Creo que en realidad todas las personas estamos buscando acá algo que no hemos perdido, somos como el recién nacido que busca los ojos de alguien para poder devolverle algo, buscamos  validación. Somos como ríos que en el camino  ayudamos a florecer o dar de beber,  mientras otros destruyen o ahogan. Pero a todos se nos olvida que como ríos siempre regresaremos al mar. Regresaremos a la pieza que no nos hacía falta.


Enlaces de Marlon Francisco:
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Poesía de Marlon Francisco
Te prometo Anarquia    Villa de Mixco

Canto con Marlon Francisco


Incidencia de Marlon Francisco



viernes, 4 de noviembre de 2011

Dandole rostro a la comunidad LGBT de Guatemala


Ciudad de Guatemala, 04 de noviembre de 2011.


¿Existe realmente una comunidad LGBT?
¿Quienes la integran? 
¿Tendrán una historia que contar?


El Azul en el Arcoiris  considera importante reflejar no solo las historias comunitarias que viven lesbianas, gay, bisexuales y trans en este país centroamericano, sino  y más importante aún, dar a conocer a  la misma comunidad LGBT y las personas que la integran. De esa cuenta, se abre el espacio "Historias LGBT en Guatemala" que presentará desde noviembre 2011, reseñas de vida de personas que con sus propias existencias, enriquecen la historia de la no heterosexualidad guatemalteca.

Ver más en: Historias LGBT en Guatemala