Nota Informativa: El
Azul en el Arcoiris, reproduce a continuación
la crónica de Maurice Echeverría, publicada en Plaza Pública (www.plazapublica.com.gt) el pasado 28 de mayo de 2012.
It comes together again, it comes together again…
somehow”
Fanfarlo
Ignoro dónde conocí a Gerardo. ¿Habrá sido por medio de su hermano
Julio Hernández, el cineasta –con quien yo trabajara en la sección
cultural de El Periódico? ¿En un vacile o rocanrol? ¿Fue con Tansú, mi
novia de entonces? La verdad es que en aquella época –hace unos, casi,
quince años– todos nos conocíamos a todos, más o menos. Era una idéntica
crónica de nocturnidad, un mismo movimiento en la noche elevada, éramos
como embarcaciones perdidas–conjuntamente–en algún mar,
res derelicta...
Con Gerardo teníamos aquel amigo en común, Julio Mendizábal, que
luego habría de morir asfixiado en su propio apartamento en llamas, en
un edificio del centro.
Y con el Julio y el Gerardo y la Tansu y otros amigos nos íbamos a la
Jacaranda –afuerita de la universidad– a beber, a reír, y a
indignarnos. Tiempos aquéllos tan mutantes, tan jacarondosos: tomar
innumerables litros de cerveza, y a ratos regresar al aula, a entrarle a
Heidegger.
Yo creo que Gerardo ya era bien gay por esa época pero no recuerdo
que lo habláramos, que eso fuera tema de conversación… Luego nos dejamos
de ver por una década o quizá más. Gerardo salió del país, no sé si a
EE.UU o a México (es medio mejicano) y hasta hace poco nos volvimos a
ver. Invitó a mi esposa Claudia Armas a que tocara –ella canta y toca,
su onda es la música– en la inauguración de la sede institucional de la
organización LAMBDA, en donde Gerardo anda trabajando, por estos días.
LAMBDA es una organización enfocada a los derechos de la comunidad
lésbica, gay, bisexual, trans e intersexual (o por sus siglas: LGBTI).
La fiesta de inauguración se llevó a cabo el 18 de abril de este año.
Wang Dang Doodle para ellos–ellas
La sede de LAMBDA está ubicada en la segunda avenida. Llegamos allí
con la Clau y el Primo, un amigo, también músico. Rápido damos con la
casa, gracias a una gigantesca bandera arcoíris, que representa la
diversidad LGBTI. Una bandera arcoíris siempre es un excelente prefacio a
una buena fiesta.
Gerardo nos recibe y muestra la sede de LAMBDA, con esa sonrisa en
libertad que posee. Es una casa de tres niveles, con una terraza muy
chilera desde donde se ve un trozo barroco de la ciudad. El
fragmentario: techos de zinc, edificios viejos, entramado inefable de
cables de teléfono, la cúpula de una iglesia en donde muy seguramente no
te van a dejar comulgar si vives con alguien de tu mismo sexo.
Gerardo me presenta a Víctor López, encargado de la parte de
incidencia política en LAMBDA. Le comento a Víctor una nota de Prensa
Libre aparecida ese mismo día, con declaraciones que diera Marcelo Núñez
(todavía en el Ministerio de Salud, entonces). En la misma, se decía
que según al funcionario“ el 19 por ciento del total de infectados son
hombres que tienen relaciones con personas de su mismo sexo, pero
también hay un número considerable de heterosexuales”. Y bueno, alguien
en facebook comentaba que esa manera de presentar la información no
dejaba de ser… encapsulante.
Poco a poco, LAMBDA se va llenando de gente. Veo lesbianas muy
juntas. Veo dulces chavitos gay, y son… compactos, tan exclusivamente
chapines (podríamos decir que los gays chapines son únicos en su
género). Y luego circulan las guapas trans, en microfaldas, esfinges
dignísimas del cross-dressing. Mareas de gente –¿unas trescientas
personas?– circulando festivamente y comiendo y bebiendo y
distinguiéndose entre sí y en gran comentario. Y hay un toqueteo
agradable y general. Se me ocurre que muchos de los presentes pueden
hacerlo –abrazarse sin pena– aquí, pero a lo mejor no tanto en otros
lugares, a lo mejor menos en la casa de los papás, en los restaurantes,
en la simple calle. En una sociedad desollada por los prejuicios, hay
muchos encarcelados en la lógica anónima “chico busca chico”, “chica
busca chica”.
Claudia y el Primo se han puesto a tocar, bajo un toldo puesto en la
terraza, canciones propias y del blues clásico. No estoy seguro si es la
clase de música que esta audiencia prefiere, más proclive a las rolas
de una Gaga que a escuchar Wang Dang Doodle de Koko Taylor, pero la cosa
parece estar funcionando. La idea de LAMBDA y de Gerardo es justamente
darle a la comunidad nuevas referencias por medio de estas veladas
culturales, y mudarlos un poco de la plantilla, además claro de promover
la convivencia.
En su momento me pongo a hablar con una persona transgénero –muy
mujer, ya mayor, cojea debido a un terrible accidente de carro. Me
relata una historia tristísima, que no voy a replicar aquí, pero que me
partió el corazón en mil pedazos.
Luego se procedió a la parte de la velada en donde se la daba
reconocimiento a distintas personas vinculadas a la comunidad. Terminada
esa sección de la noche, los músicos y yo movilizamos los instrumentos
musicales al carro, por demás una proeza, dada la dificultad de
traspasar las sucesivas capas de gente, y dejamos atrás la fiesta, que
según me contaron luego, terminó ya tarde.
Cuervos de 6 colores
Gerardo llegó a verme luego a alguna actividad, entrevista o no sé
qué, en Sophos. Al final de la misma, hablamos un rato. Me contó de una
marcha venidera –el 17 de mayo– contra la homofobia. Que estaban
preparando con los chicos de LAMBDA un taller de
esténcil,
me dijo (esténcil es una técnica en la que se aplica pintura a una
plantilla con un dibujo recortado). Mhmm… pensé. Allí hay una nota
interesante... Le pedí que me mantuviera informado.
Y así lo hizo.
Me escribió un primer correo, en donde entre otras cosas puso:
Dada la sensibilidad e interés en las cuestiones relacionadas con
la población homosexual en Guatemala te invitamos a participar con
acciones concretas para darle visibilidad al tema de la comunidad gay de
Guatemala, autodeterminada por las siguientes siglas LGBTI que se
traducen a Lésbico, Gay, Bisexual, Trans e Intersexual; como contraparte
al término políticamente correcto que invisibiliza por repudio y que
además incluye al agresor heterosexual: Diversidad Sexual.
Y luego también:
La situación es difícil en Guatemala puesto que aquí se dice que
la homofobia no existe, no es un término que siquiera sea mencionado en
algún manual de convivencia, normativa, regla o ley. Homofobia es una
palabra que no ha sido adoptada por la sociedad para caracterizar cierto
tipo específico de discriminación, aquí primero adoptaron el bullying,
tanto así que hasta están trabajando en el congreso una ley que lo
sanciona. Y sobre la homofobia, nada.
Y adelante:
Lo que queremos es que colabores con nosotros, los otros.
Yo por mi parte le escribí a Gerardo:
Gerardo, un abrazo fuerte. Definitivamente tengo a LAMBDA y la
comunidad LGBTI en mente y en el corazón. Y estoy con la intención de
proponerle un reportaje o crónica a Plaza Pública, algo mucho más ambicioso que lo que pueda hacer en Buscando a Syd. Para lo cual necesitaré enormemente tu ayuda. Te estaré contando todo al respecto. Entretanto a lo mejor me podés facilitar tu cel. Mejores deseos, m.
Y él me respondió:
Maurice, gracias por el apoyo, decretamos que cuervos de 6 colores sobrevuelen y te protejan al andar.
Y también:
Mira, te comparto información que enviamos en abril para nutrir
el EPU [Examen Periódico Universal, mecanismo que vigila el cumplimiento
de los derechos
humanos de los Estados miembros de la ONU, en donde la sociedad civil
es quien hace la evaluación], nosotros (LAMBDA) fuimos la única organización
LGBTI en Guatemala que envió la información, seguramente también
porque el resto de organizaciones están atrapadas en el botín del SIDA, que es lo único en donde la comunidad puede participar, cuando quiere participar en algo.
Lo que me gusta definitivamente de Gerardo es que en su constitución
delgada y ectomórfica hay siempre un apestado, un indignado, un punki, y
seguramente le aportará a LAMBDA una dosis bella de indispensable
irreverencia. Seguramente fue suya la idea de movilizar un taller de
esténcil (con el artista Jorge de León) para los chicos de LAMBDA. En
una atmósfera en donde los presupuestos para la comunidad LGBTI son
dirigidos y limitados, hay que hacerse de nuevas formas facciosas,
creativas, baratas, para difundir el mensaje. No sé si de LAMBDA saldrá
el próximo Banksy, pero lo importante es que se hagan de lenguajes
frescos y urbanos. En un medio en donde no sobra el dinero para la
visibilización, hay que revisitar ciertas premisas del hazlo tú mismo, y
repensar los formatos clásicos clásicos del underground –fanzines,
toques, volantes, arte callejero, la clase de cultura no institucional
que, bien orientada, puede generar mucho momentum.
Gerardo fue de mucha ayuda para escribir este artículo. Nos seguimos escribiendo a lo largo de los días.
Sexo, orientación sexual, identidad de género
Días más tarde, entrevisté a Jorge López Sologaistoa, director
ejecutivo de OASIS (Organización de Apoyo a una Sexualidad Integral
frente al SIDA) en el Obelisco, momentos antes de que empezara la marcha
contra la homofobia. Él me dijo cosas bastante interesantes que me
ayudan a definir las identidades de los LGBTI. El cuate, bastante sereno
y articulado.
“Las comunidades de la diversidad sexual, como yo las llamo, tienen
algunos parámetros para poderlas definir”, comenzó diciendo. “Por
ejemplo, las
características anatómicas del sexo podrían definirnos más allá de hombres y mujeres. Luego podemos ir con
la orientación sexual, que es el gusto, la atracción erótica–afectiva hacia otras personas. Y finalmente está la
identidad de género, que tiene que ver con la construcción cultural, aunque también está relacionada con el sexo y la orientación sexual.”
“Sobre estos parámetros se puede construir la identidad que te
permite ser parte de un grupo para que te reconozcan. Cualquiera en el
mundo que me mira con mis colores de la diversidad sexual, identifica
que soy parte de las comunidades de la diversidad sexual y de género.”
A lo cual yo le comenté que me daba la impresión que además esa identidad no era algo congelado, sino más bien dinámico.
Me respondió: “Es muy dinámico, pero responde a ciertos patrones. Si
vos sos un hombre heterosexual, te van a atraer las mujeres. En mi caso
muy especial, yo recuerdo que cuando tenía diecinueve años accedí a la
presión social de vivir con una mujer, y eso duró tres años y medio. Lo
superamos y la quiero muchísimo. Pero no era mi pareja sexual.”
En realidad, aquí hay mucha tela que cortar, y un sinnúmero de
posiciones teóricas que oscilan desde el esencialismo hardcore hasta el
constructivismo líquido.
Wiki dixit
Imposible ponerse a definir en este breve espacio las distintas
categorías (lésbico/gay/trans/bisexual/intersexual) que por demás
presentan cada cual innumerables complejidades taxonómicas. El
interesado puede irse directo a Wikipedia, o seguir leyendo el artículo.
Los links:
Agrego otras categorías que me parecieron interesantes:
Tómese en cuenta que si bien hay un corpus teórico avanzado en torno a
estas categorías, muchas aún son trabajo en proceso, y tienen con
frecuencia límites flotantes, además de una trama vertiginosa de
subcategorías. Por demás, a veces se dan situaciones muy complejas y
difíciles de entender para un heterosexual clásico. Un ejemplo muy
elemental (y los hay, créanme, mucho más epatantes) es la del gay al que
le gusta un chico transgénero. Hay que tomar en cuenta pues las
posibles permutaciones voltaicas que se dan entre las innumerables
identidades. Y a eso hay que agregar cómo se dan a menudo toda clase de
saltos diacrónicos, o evoluciones en el tiempo, en la forma de
concebirse de un individuo o comunidad LGBTI. Un auténtico laberinto
–aunque muy divertido– de alteridades sexuales.
“Glee es malo para América”
Y Obama –primero Biden, en una suerte de indiscreción pública por la
cual luego tuvo que disculparse–tiró la casa (Blanca) por la ventana:
dio su apoyo al matrimonio igualitario, saliendo así… del clóset, de
alguna clase de clóset político. La noticia inundó los medios: algunos
hablaron de voto seguro, otros de riesgo calculado, y otros de
indeterminación electoral. Como sea, aquí Obama se alineó con otros
líderes mundiales –como el recién electo
François Hollande (Francia), o bien
David Cameron (Gran Bretaña),
Cristina Fernández
(Argentina)– en un importante paso hacia el reconocimiento de los
derechos de los gays. La noticia dividió a EE.UU. y al mundo como una
papaya, la papaya polarizada. Es cierto que la cultura gay ha permeado a
los Estados Unidos desde hace muchísimos años. Lo cual se refleja en su
cultura popular, todos esos sitcoms y programas de tele como
Ellen, Will and Grace, Modern Family, que por demás han resultado ser enormemente educacionales. Pero siempre habrá una Bristol Palin diciendo, beatíficamente: “
Glee
es malo para América”. Y si bien es cierto que vimos a una transexual
Jenna Talackova admitida en Miss Universo, lo cierto es que eso no fue
sino el producto de un rechazo previo (“No cumple con los requisitos
para competir”, le dijeron). En América Latina igual: la ley Zamudio, en
Chile, se erige como un hito en contra de la discriminación –y prefacio
a la ley por el matrimonio igualitario en ese país–, pero hemos de
recordar que lleva el nombre de un chico –Daniel Zamudio– que fue
asesinado a golpes en un acto de violencia neonazi.
Las tensiones siguen vigentes. No todo es fiestas en la casa de
George Clooney. Ni declaraciones consagrantes de Cristina Fernández.
Siempre habrá un Mitt
Romney y un
Bible Belt neopentecostal
estadounidense para aguarnos la fiesta. Los estados homofóbicos en el
mundo no son uno ni dos. Y pese a los llamados que hace, por ejemplo, la
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, los crímenes de odio
siguen rampantes, siguen viajando en jet. ¿Por qué los manuales de
diagnóstico oficiales aún consideran a las personas transexuales y
transgéneras como enfermas, aún con un fuerte movimiento por
despatologizar estas identidades?
En Guatemala, estamos muy lejos de tener una ley de matrimonio entre
personas del mismo sexo, o una Ley de Identidad de Género, como en la
Argentina. La organización local Otrans (Organización Trans Reinas de la
Noche) denuncia cómo cada año matan a las trans por decenas. Las
verdaderas reinas aquí son la marginalidad y la vulnerabilidad.
Inclusive los llamados líderes de opinión en el país muestran un lado
regresivo en términos de ciudadanía sexual que da miedo, como se ve en
esta
columna
de Brenda Sanchinelli sobre el apoyo de Obama al matrimonio homosexual,
un claro ejemplo de cómo procede la heteronormatividad cristiana en su
modo más burdo: "Lo que más tristeza da a muchas personas en el mundo
es que con decisiones como la de Obama, que van en contra no solo de lo
establecido por Dios, sino de la propia naturaleza del hombre, llevará a
la debacle no solo a EE.UU., sino contribuirá para que la sociedad
humana continúe con el inminente proceso y pronta autodestrucción".
“El carlismo se cura leyendo y el nacionalismo viajando”, dijo Pío
Baroja unos años antes. De igual manera, la homofobia, la lesbofobia, la
transfobia, la bifobia se curan creando relaciones íntimas e
intercambiando con los LGTB: familiarizándose con su forma de ser, su
zona de códigos, su humor, su indignación, y su inspiración.
La división interna también existe, y aporta sus elementos a este
descalabro. “Es como si fueran partidos políticos”, me dice mitad en
broma mitad en serio Gerardo. ¿Por qué no caminaron en un solo bloque,el
17 de mayo? ¿No hubiera sido más arrasador el resultado?
De la indiferencia a la arreferencialidad
No me lo están preguntando, pero yo veoa tantísimos gays
guatemaltecos que tienen dinero, educación, poder inclusive, que podrían
tener una enorme incidencia en su medio y alterar el régimen de la
homofobia, y de machetazo me desmoraliza comprobar cómo carecen de
dimensión política, de involucramiento, de cualquier sentido de
militancia básica, de compromiso, no pocas veces de integridad. No les
vi (salvo alguna muy marcada excepción) en la marcha contra la homofobia
del pasado 17 de mayo. Acaso sea porque provienen de una esfera de
poder que no cree en las causas, más allá de las del dinero y la
empresa. ¿Cómo se les va a respetar por lo que son, si ellos no tienen
seriedad de lucha, frontalidad? Por el contrario, muchos están
completamente alineados con el establishment estamental, el patrilíneo.
No pueden concebirse en un situación de ostracismo familiar, social y
económico. Todo termina en una triste fiesta de clóset. En cuanto a los
gays de clase media, no pocos están aterrorizados por los fantasmas de
la religiosidad judeocristiana y la culpa, y no terminan de secularizar
sus impulsos homoeróticos. En la clase baja, nos mudamos a una zona de
completa arreferencialidad, especialmente en el universo indígena. Sí,
ya sé, no me lo están preguntando…
El taller de esténcil
El lunes 17 de abril cruzo el centro en la Negra Tomasa (mi carro)
oyendo bien fuerte el último de Farfalo, rumbo a la casa del fotógrafo
italiano Simone Dalmasso, cuya
foto
reciente de Otto Pérez Molina, rodeado de militares en Santa Cruz
Barillas, ha dado la vuelta al universo. Es algo así como el
fotoperiodista del momento, y Plaza Pública lo asignó para hacer los
pics, para mi gran alegría, del presente reportaje.
Pronto nos estamos tomando un expresso y hablando del freelanceo y
otras cosas. De inmediato conecté con él. Hay una especie de dulzura en
su forma de ser.
Enfilamos juntos a LAMBDA, en donde le presento a Gerardo. Procedemos
a entrevistar a uno de los chavitos, a Cedrick: dieciséis años. Algo
interesante de LAMBDA es que están trabajando con una novísima
generación de LGTB. ¿Cómo te autodefinís en términos de orientación
sexual?, le pregunto a Cedrick. “Soy gay”, me mira con sus ojos
clarísimos, será por los contactos. Pero luego añade: “Todavía no estoy
seguro, porque ayer fue la primera que me 'vestí'…” Con vestirse quiere
decir vestirse de mujer, ponerse prendas femeninas. “Me siento a gusto
vistiéndome, pero solo para shows…”, puntualiza. Le pregunto cómo fue la
experiencia. “Me gustó…”, comenta. La ropa, los tacones, la peluca: le
gustó. ¿Y tus padres saben que sos gay?, averiguo. “Sí, que soy gay sí”.
¿Y cómo lo toman? “Mis papás están en contra de eso”, me dice, “pensé
que me iban a apoyar pero nada que ver: ellos me quieren cambiar”. Le
pregunto cómo lidia con las personas que lo discriminan y el bullying
homofóbico: “Trato de evitarlas porque no me gusta armar problemas;
trato de decirles no y huir, cuando se me acercan, ya sé que por algo
malo van.” Cedrick tiene muchos amigos gay. La mayoría los ha conocido
en las organizaciones de la diversidad sexual. El miércoles Cedrick va a
hacer un performance –interpretaciones de canciones en playback– aquí
mismo en LAMBDA (yo también voy a hacer mi propia performance, por
cierto: una lectura).
Luego nos dirigimos a una sala en donde el resto de chavos (Jimmy,
Daniel, Luis, Herbert, Alfredo, Auriel, Jose, Armando, Azael, y otros)se
han reunido. Una especie de charla colectiva. Alguno comenta, escéptico
respecto al proceso de hacer esténcil: “Dentro de mis principios no
está el andar manchando paredes, o ese tipo de cuestiones. En lo
personal, no creo que sea la mejor herramienta: lo que tenemos que hacer
es prepararnos mejor, e ir al Congreso y asumir un rol político allí”. A
lo que otro agrega: “¿Cómo voy a defender mis derechos si no sé un poco
de historia, quiénes fueron las personas que trascendieron en la
comunidad gay? Tenemos que enterarnos”. “Yo creo que lo principal son
las escuelas y los medios de comunicación”, dice otro. “Lo que quiero
mostrar es la inconformidad en cuanto a la homofobia”, agrega uno más.
Víctor ahora pide ideas para los esténcil. “Mi concepto sería hacer
una zebra de colores”, comenta alguien. Y otro: “Quiero sacar a Otto
Pérez Molina con su boina militar y que la boina tenga una bandera gay”.
Y así, uno tras otro, van dando su aporte. Al verlos, no me cabe la
menor duda de que todos ellos no
podrían ser otra cosa que lo que son: chicos de la diversidad sexual.
Luego se ponen a trabajar en tres grupos, con el objetivo de realizar
las plantillas para los esténcil, bajo la dirección del artista Jorge
de León. Jorge de León es un artista duro, urbano, proveniente del
universo de las pandillas y la experiencia carcelaria. Un perfil
interesante.
Carta a la Muni
Durante la charla, Gerardo aprovecha para leer una carta que enviaron
por parte de LAMBDA a la municipalidad, el día 4 de mayo. La carta:
Guatemala 04 de mayo del 2012
A: Municipalidad de Guatemala, Centro Histórico
De: Asociación LAMBDA
Asunto: Actividad contra la discriminación 17 de mayo
Por
medio de la presente Asociación LAMBDA comunica a las autoridades
correspondientes que el 17 de mayo se celebra el Día Internacional de
Lucha Contra
la Homofobia (International Day Against Homophobia, IDAHO). Y LAMBDA
como ha venido realizando cada año, conmemora junto con miles de organizaciones
a nivel internacional la eliminación en 1990 de la homosexualidad de
las listas de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Por
lo que solicita de manera atenta los permisos correspondientes para la
realización de la actividad conmemorativa el día 17 de mayo del 2012, en
frente al Portal del Comercio.
La actividad consta del siguiente programa:
–Manifiesto contra la discriminación.
–Mesa
de diálogo con autoridades gubernamentales y entrega de reconocimiento
por su labor en la lucha contra la discriminación por homofobia a i nstituciones públicas.
–Proyección de cortometrajes.
–Proyección de videodocumental.
–Proyección de audiovisual de LAMBDA.
Atte.
Gerardo Hernández Cordón
Cultura LAMBDA
Pero Gerardo no está contento, porque por parte de la Municipalidad
le han pedido luego el listado de las películas y el contenido. Gerardo
lee una carta que ha enviado en respuesta a la Municipalidad. Aquí un
extracto de la misma:
Por
lo tanto ante la solicitud de la Srita. Andrea Gallardo del día viernes
11 de mayo realizada vía telefónica, de proporcionarles los nombres de
las películas y
el contenido de las mismas (que finalmente implica el discurso y
argumento que presentaremos ese día), para ser aprobado por la oficina municipal del Centro
Histórico, respondemos que nos reservamos el derecho de no hacer de su
conocimiento el contenido de nuestro discurso para ser aprobado, puesto q ue la LIBERTAD DE EXPRESIÓN no se regula por ningún grupo, sea municipal, gubernamental, religioso o privado, sino que se procura y fomenta expresamente en los artículos:
–Artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos.
–Artículo 35 sobre la Libertad de Emisión del Pensamiento, Constitución Política de la República de Guatemala.
–Artículo 33 sobre Derechos de Reunión y Manifestación, Constitución Política de la República de Guatemala.
Quedando
claro que cualquier solicitud al respecto para regular nuestra postura y
argumentos es INCONSTITUCIONAL, arbitraria y sumamente prejuiciosa y discriminatoria.
Gerardo comenta: “Nosotros tenemos los argumentos, esto no es
vandalismo, esto es un acto netamente homofóbico, han de pensar que
vamos a poner pornografía…” Y en esa línea.
Me comuniqué con el departamento encargado de regular las actividades
del Centro Histórico de la Municipalidad, para obtener su punto de
vista sobre este asunto. Me solicitaron entonces que les transfiriera
mis preguntas por escrito, y así lo hice. Pero no recibí ninguna
respuesta.
El baile de LAMBDA
Me parece que hay que hablar más a profundidad de
LAMBDA.
LAMBDA es una iniciativa relativamente nueva, en proceso de
crecimiento, que empieza a posicionarse en el ambiente institucional de
la diversidad sexual. El nombre nos remite a una letra griega (λ)
reconocida internacionalmente como símbolo gay y lésbico. Su slogan es
“Igualdad, Dignidad, Derechos”.
LAMBDA está vinculada a la figura de Herbert Hernández, quien es
subdirector ejecutivo. De 32 años –pelo largo, negro– Herbert ya posee
esa fluidez propia y lenguaje de alguien que ha remado en las aguas
organizacionales por unos años.
Comienza el interés de Hernández en el tema de derechos humanos, VIH,
y diversidad sexual, en ASI (Asociación de Salud Integral), año 1999.
Primero como voluntario –eventualmente pasa a la parte de coordinación–
en el proyecto Rodalinda, interviniendo espacios de vía pública en donde
se practica trabajo sexual de hombres, mujeres y trans. Las
intervenciones consistían mayormente en dar información, distribuir
condones, orientar en el tratamiento de infecciones, y dar
acompañamiento de derechos humanos cuando había agresiones.
“En ese tiempo eran muy comunes las redadas”, observa Herbert.
“Llegaban a traer a todas las trabajadoras sexuales en Cafesa y zona uno
y se las llevaban como delincuentes. Se las llevaban a las comisarías, y
de allí a las que eran travestis y tenían el pelo largo las rapaban, y
las ponían desnudas a hacer sentadillas en la comisaría, para burla de
todos. Y cuando las arrestaban y las llevaban a la cárcel, era peor la
cosa: porque entonces eran la comidilla de los presos. Recuerdo mucho el
caso de una de ellas, se llamaba Alejandra, ella murió por VIH: me
contó llorando lo que le había pasado en la cárcel. Era una cuestión de
abuso sexual; incluso no podía dormir, porque tenía que realizarle sexo
oral a todo el que se le pusiera enfrente, y
tenía que hacerlo.
Y el que quisiera penetrarla igual pues allí estaba. La agarraban
cuántos quisieran cómo quisieran… Tengo muy presente el caso de
Alejandra, sí...”
Terminado el proyecto Rodalinda, viene a Guatemala un financiamiento
por parte del Fondo Mundial, y Herbert plantea a Zaira Ortega, de ASI,
una propuesta de diversidad sexual. En ese entonces, solo existía la
organización OASIS trabajando en esa línea, y la idea era crear otro
referente. Se aprobó la propuesta, llamada Proyecto Unidos, con una base
comunitaria grande. De esta misma base comunitaria de hecho es que
surge LAMBDA, obteniendo su personalidad jurídica en 2010. Como ya se
dijo, estrenaron su sede institucional en abril de 2012. Antes de ello,
la oficina de LAMBDA era una esquina en la casa de Herbert. Y aún así
desde esa esquina hicieron movilización y salieron a protestar, por
ejemplo contra la postura antimatrimonio gay de la Iglesia Católica
durante la última campaña política. El equipo humano de LAMBDA es muy
entregado y consciente: conocen en carne propia las vicisitudes de ser
LGTB, y por tanto creen a full en los derechos de la comunidad.
LAMBDA ha empujado ya algunos proyectos. Uno de ellos, financiado por
UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas), consiste en armar
toda la normativa institucional, así como planes estratégicos y
operativos de LAMBDA. Con ONUSIDA, empujan un pequeño proyecto
interesante de sostenibilidad con una organización de jóvenes del área
del Santiago Atitlán, llamado OLAS. Es un proyecto de generación de una
microempresa, de nombre Perlas del Lago, donde estos jóvenes tienen la
posibilidad de mejorar su nivel económico haciendo artesanías en
mostacilla, cristal y tejido.
Con el Fondo Mundial, LAMBDA está trabajando acciones de incidencia
política, generando cambios en aquellos que toman decisiones. Hay que
distinguir que todo el financiamiento que viene a Guatemala para
promover la diversidad sexual es tradicionalmente orientado al tema de
VIH, así que lo interesante es que se intente vivificar otros ejes, como
derechos humanos, legislación, y ciudadanía LGBT. “Queremos derecho a
tener derechos: solo eso logra posicionar la dignificación de las
personas.”
Además de hablarme de LAMBDA, Herbert me comenta sobre el
Foro Nacional por los Derechos Humanos en una Sociedad Respetuosa de la Diversidad Sexual,
cuya próxima edición se desarrollará el quince de junio de 2012, con
varios participantes internacionales. El Foro inició primero como una
iniciativa para combatir el tema homofobia en el seno de la Procuraduría
de los Derechos Humanos. Ahora ya está planteado como una acción de
sociedad civil. Es organizado por la Red Nacional de Diversidad Sexual
(REDNADS) y otras organizaciones de diversidad sexual, asícomo agencias
de cooperación.
Baute, Tzoc, Walt Whitman, Oscura lengua la noche
Así que Gerardo me invitó a leer en una velada cultural y de
convivencia en LAMBDA, el miércoles 16 de mayo. En términos generales,
soy muy escéptico con eso de las lecturas literarias –y es que hay ya
demasiadas en la ciudad, y nunca te las pagan– pero en este caso la
causa era demasiado bella, y me pareció que en términos del reportaje,
quedaba más gonzo.
Viendo mi biblioteca, compruebo desmoralizado que no tengo mucha
literatura gay o lésbica o trans. Así que le escribo a Juan Pensamiento,
columnista de este honorable medio llamado Plaza Pública, a ver qué me
podía rolar. Y me rola una serie de libros y revistas:
Gay (0), del espléndido poeta local Manuel Tzoc (
aquí
pueden ver unas fotos espléndidas en donde sale “vestida” de indígena);
un libro cómo no de Fernando Vallejo; una historia de la homosexualidad
en las artes visuales; unas fanzines bien cachondas (Butt, Anal); una
biografía de Pasolini…
La selección de la lectura quedó así: un poema propio que se llama
No te faltará jamás la leche. Un trozo de mi novela
Labios, cuyos personajes son lesbianas. Un momento del libro
Al diablo la maldita primavera, del colombiano Alonso Sánchez Baute. Un pedazo de mi cuento
Adivina quién viene a cenar.Nota de pie de página para Aullido, de Ginsberg, con su monumental comienzo.Mi poema
Oscura lengua la noche, que escribí para Lorca. El ya mencionado Manuel Tzoc… Walt Whitman…
Ya con la selección, enfilo nuevamente a LAMBDA en la Negra Tomasa,
bajo unos aguaceros demenciales. Escuchando siempre a Fanfarlo, y en
particular esa rolita llamada
De.con.struc.tion. Fanfarlo es la banda oficial de este artículo.
En LAMBDA me encuentro a Simone, quien ha estado fotografiando todo esto tiempo a los chicos.
En la convivencia de esta noche no habrá tanta gente como en la
inauguración de la sede, me advierte Gerardo (es que la cosa se les
salió un poco de las manos). Pero igual llegarán unas cincuenta
personas, calcula. En las paredes están las pruebas de los esténcil: un
tacón, una zebra de colores, frases tipo “La homofobia mata neuronas” o
“No más bullying por homofobia”.
La velada empieza conmigo, con lo cual me convierto en la Reina del
Performance Poético, la Darling Lírica. Aquí les va el link de la
lectura (pues aquí vamos tras el periodismo de hiperlink, el periodismo tentacular).
Luego es el turno de Trip Chatía, una chica y su guitarra, como
salida de los noventa, cuyo sentido del humor y buena onda me encantó:
“Sonreír es canasta básica para cualquier cosa que hagamos en la vida”.
Para mientras, Gerardo va regalando libros de Reinaldo Arenas o el
Arte de las putas. Allí va mi biografía, dice alguien, entre risas.
Viboradas
Luego las cosas se ponen un tanto más serias: da inicio la
charla–discusión sobre la homofobia, con Herbert Hernández, y Marlon
Vega, columnista en el portal Gay Guatemala, defensor de la diversidad
sexual, hombre de fe (muy interesado en impulsar la espiritualidad en la
comunidad, “la gente está tan vacía porque hemos desatendido la parte
espiritual”). Y la misma audiencia. El debate se extendió a lo largo de
una hora.
Se habló de la homofobia interna. Según me entero, entre ellos mismos
son discriminantes y perpetúan el sistema homofóbico (y machista) con
burlas y risas sutiles y a veces no tan sutiles y a veces más que
glaciales. Se tratan con desdén de
pasivas–
viejas–
gordas–locas–maricas. Puras viboradas. A las lesbianas puede que les digan
tortilleras o
pescadas o
machitos. Se oyen frases como:
Yo no entro a ese lugar porque solo vestidas llegan, o:
Allí va una putilla.
Y está el proceso de la falta de autoestima. Una trans comenta:
Muchas veces decimos: no me miro bien, no parezco mujer, mi pelo no me luce, mi maquillaje tampoco… Pura negación de una misma.
“¿Cómo pretendo que la gente de afuera me tenga respeto, si yo no me
respeto, ni respeto a los míos?”, dice Vega. “¿Por qué creen que el
movimiento de mujeres ha tenido el éxito histórico que ha tenido hoy en
día? ¿Será que todas esas mujeres se andan tirando las piedras, se han
destruyendo porque la una es gorda y la otra es fea?”.
Se habló en un momento de las lesbianas… y, bueno, de cómo ellas han
sido relegadas en las organizaciones, acaso porque no son tan agredidas
como las trans, o porque el financiamiento VIH no se orienta
sistemáticamente hacia ellas. A menudo sus organizaciones han tenido
corta vida y no han pasado de ser pequeños apéndices en el colectivo
LGBT –en donde hay, cómo no, corrientes machistas.
En lo personal he sido homofóbica, transfóbica,
lesbofóbica y heterofóbica. Y yo también he
recibido discriminación. Siento que en las
organizaciones nos excluyen mucho a las
lesbianas. Siento que no nos toman como un
grupo de alto riesgo. Tal vez no somos el grupo
más vulnerable, pero sí somos el más discriminado
dentro de la comunidad LGTB. Eso molesta
bastante, y vamos a comenzar a hacer pronunciamiento
sobre eso.
–Cecia
Una de las grandes debilidades que tenemos
es que como personas de la diversidad sexual
no nos educamos. Si solamente grito y no me educo
solo soy, como diría San Pablo, un címbalo que retumba:
solo hago ruido.
–Marlon
Uno como heterosexual es homofóbico.
Pienso en la manera en que uno usa la palabra hueco.
Es una palabra que está encriptada en la cultura,
y que tiene tantos niveles de agresión,
y que uno usa de un modo tan indiscriminado, tan inconsciente.
–Maurice
El performance
Algunos de los chicos se han vestido para dar unos performances
musical en playback. Apagan las luces. Aplausos. Antifaces. Humo morado.
Música trans (¿y cuál otra pues?). Son performances, por supuesto,
entre el drama y el sexo. Movimientos que son como anzuelos lascivos.
Para algunos, es su primera aparición pública: el maquillaje, la
minifalda, tacones altos. Azael ahora es April, y parece un personaje
manga, con carita de falaz inocencia, una sonrisilla sucia, súper sexi
maquinita sensual, delgadita y fotogénica. Cedrick se ha traducido a
Sharleene. La transformación es total. Si un heterosexual viera a su
hija heterosexual de 16 años hacer lo que estos chavitos están haciendo,
se caga. Y con toda razón. Pero tiendo a pensar que no se pueden
aplicar los mismos criterios de los heteros a los LGTB, porque los LGTB
por naturaleza son mucho más eróticos, sin pretender con ello reducirlos
a una mera genitalidad. Aquí, en este contexto, lo que estos chavitos
hacen parece tener sentido, y además lo están haciendo en el seno de su
comunidad de apoyo, en un ambiente controlado, y no en un cuarto oscuro
de un club mercenario quién sabe dónde. El performance como carretera a
la libertad. El ser visto como ciudadanía radical. Luego es el turno de
Dominique y de Samantha, con su vestidito leopardesco, ante la evidente
emoción de los gays, que participan con gritos libertarios. Auriel, él
también, se pone a bailar, y arrasa. Termina el set Janeth (¿Jeannete?)
que canta con teatralidad:
pero soy mujer, respétame…La audiencia chifla.
Ahora el show ha terminado. Afuera está lloviendo. Se ha cancelado la
sesión de esténcil en las calles, que estaba planeada para hoy en la
noche.
Salgo a la calle, a esperar mi taxi. En la esquina de esta cuadra,
hace exactamente 28 años, mataron a Luis de Lión. Periodismo místico.
La marcha
(“Amarse entre iguales no es nada distinto”)
Hoy, 17 de mayo, se conmemora el Día Internacional contra la
Homofobia y la Transfobia. Rueda de prensa virtual organizada por la
International HIV/AIDS Alliance, REDLACTRANS y la Oficina Reginal de
ONUSIDA.
Se trata de la presentación de la publicación “
Construyendo una realidad de derechos”:seis
estudios de caso sobre el trabajo de organizaciones de personas trans
en América Latina, específicamente en Argentina, Bolivia, Ecuador, El
Salvador, Honduras, y Uruguay.
Entre los invitados a este evento virtual está presente la argentina
Marcela Romero, presidenta de REDLACTRANS. Pero ella no se encuentra en
Argentina sino de hecho en el Hotel Royal Palace –en zona uno– en donde
la comunidad trans ha organizado un foro en físico. Marcela Romero está
presente en el país para apoyar la causa, y en un rato acompañará la
Caminata contra la Transfobia convocada por OTRANS (Organización Trans
Reinas de la Noche), con activistas de múltiples países, en todo su
esplendor.
Ya por la tarde, enfilo al Obelisco, para atender la marcha contra la
homofobia convocada por grupos emergentes de la diversidad sexual, como
SOMOS y ODISCEA. Es la primera vez que grupos de diversidad sexual
hacen una marcha desde el Obelisco (siempre en el pasado ha sido desde
la Municipalidad).
Nubarrones grises… no muy buena señal. Llego y soy literalmente el
primero en llegar. Ni muchos, ni machos, reí para mis adentro, una
pequeña broma heterosexual, de mal gusto. Por fin, una bandera de
arcoíris. Se asoman las primeras personas, que colocan sus mantas en el
suelo (con eslóganes tales como “Somos genéticamente normales”; “La
homosexualidad no es una enfermedad pero la homofobia sí”).
De todas maneras, siento que hay poca gente. Esto no es Berlín ni San
Francisco ni el DF. Es mi impresión que la marcha pudo viralizarse
mejor, que faltó más agresividad en las redes sociales.
Ahora está lloviendo. La marcha empieza. Parece que el grupo se ha
acuerpado más, que hay más presencia. En un estado de alegría, avanza la
columna por el carril auxiliar de La Reforma. Yo camino con ellos. Allí
están los amigos de LAMBDA: llevan puestas las camisetas de la
organización. Veo a April. También a Sharleene. Me temo eso sí que
hicieron mal en venir en tacones. Los tacones son bueno para muchas
cosas, pero nunca para salir a protestar.
La gente observa. Pasa un bus del Instituto Adolfo B. Hall. Y todos
viendo. Tengo la corazonada de que a más de alguno le gustaría estar
marchando con nosotros. Ciertos carros bocinan, solidarios. Caché a más
de algún varón viéndole el culo a una chica travestida. Qué ameno. Un
señor ya mayor mira todo como si lo hubiesen transferido a un infierno
incomprensible: no puede computar lo que estaba ocurriendo. La gente en
la calle filmando con el celular. A la mayoría le causa gracia el
espectáculo. Capturo el siguiente diálogo:
–¿Ni sabés quién va allí? El Josué.
–¿El Josué?
–¡Josué! ¡El decorador!
La lluvia nos moja a todos. Mañana muchos amanecerán enfermos, pero
felices. Sigo con ellos un rato, luego me aparto y voy a casa, en donde
me pongo ropa seca. Ya en carro, me dirijo a la zona uno; en específico a
la “actividad del beso”, ya tradicional: los gays y lesbianas besándose
frente a Catedral, lo cual es una imagen memorable. Paso enfrente del
edificio donde murió aquel mi cuate Julio. Allí ardió, en un día con
menos lluvia tal vez. Me estaciono en el parqueo de la plaza central.
Pronto llega la comitiva–comparsa. Están todos y todas empapados. Muchas
camisas de LAMBDA. Alguien habla–grita por el megáfono.
Salir del closet es hiperdifícil: y no es
un clóset. Es más
bien algo así como un set de muñecas rusas: hay un clóset dentro de otro
clóset dentro de otro clóset y sucesivamente. Cada salida de clóset es
un momento más expansivo de libertad. Para que estas personas pudieran
darse un beso aquí en la plaza –en la Plaza Pública– muchos clóset
tuvieron que ser abiertos.
Con tanta lluvia, la actividad de pasar pelis se ha cancelado
también, igual que lo del esténcil (aunque en los días próximos los
chicos de LAMBDA habrían de salir a
empapelar y
empapelar
la ciudad). Pero eso no tiene importancia: para los que marchan con
orgullo, la lluvia es una gran caricia y nada más. Poco a poco, el grupo
empieza a disgregarse. Alguno irá tarareando alguna rola de Donna
Summer, que ha fallecido hoy. Los volveremos a ver todos juntos y juntas
en la marcha del Orgullo, el próximo 30 de junio. Con Gerardo quedamos
en salir a un club gay un día de estos.