El Azul en el Arcoiris transcribe literalmente el artículo de www.gayguatemala.com "Hablando de Homosexualidad y Homofobia en Guatemala" del 14 de julio de 2012.
“No voy a tener hijos homosexuales porque esas cosas se dan cuando
falta el padre”, dijo la Miss Perú Universo para responder una pregunta
en un certamen de belleza.
En el pasado la homosexualidad fue considerada una enfermedad, pero
en 1971 dio inicio un proceso que llevó a la Asociación Psiquiátrica
Americana (APA) a eliminarla de su Manual de Diagnóstico de Enfermedades
Mentales (en diciembre de 2003), en tanto que la Organización Mundial
de la Salud hizo lo suyo el 17 de mayo de 1990. A pesar de ello todavía
existen prejuicios sociales que permiten el asedio de las personas
no-heterosexuales alrededor del mundo. En 7 países aún está vigente la
pena de muerte para homosexuales y en otros 76 la legislación les impone
castigos físicos o prisión. En Latinoamérica, tanto en México como en
Suramérica se tiene algunos avances en cuanto a la equiparación de
derechos, pero el machismo sigue presente en toda la región,
especialmente en Centroamérica donde las complejidades sociales rebasan
cualquier posibilidad de acercamiento a la protección legal, económica y
social, no solo de estas Comunidades sino de la población en general.
El término homofobia –atribuido al estadounidense George Weinberg,
autor del libro “La Sociedad y el Homosexual Sano”, publicado en 1971-
se refiere, de acuerdo al DRAE, a la aversión obsesiva a las personas
homosexuales. Según se trate de víctimas de determinadas Comunidades de
la Diversidad Sexual y de Género, es adecuado usar homo, lesbo, bi o
transfobia, para evidenciar y comprender las sutiles diferencias,
niveles y tipos de discriminación.
La homofobia puede ser social, familiar, institucional e
internalizada, siendo la última la más nociva pues consiste en la
magnificación de los mecanismos de sobrevivencia utilizados por personas
no-heterosexuales para intentar camuflarse y no ser víctimas de la
exclusión social. La homofobia internalizada motiva comportamientos
autodestructivos e impide que los afectados estén en condiciones de
reconocerse como sujetos de derecho.
En Guatemala la homofobia fue oficialmente reconocida cuando el
Procurador de los Derechos Humanos incluyó un apartado, específico, para
describirla en su Informe Anual Circunstanciado 2004, presentado ante
el Congreso de la República. Dicho reconocimiento ha sido posible a
partir del registro de denuncias interpuestas directamente por las
víctimas, con el acompañamiento de OASIS y posteriormente de otros
sectores de la sociedad civil organizada.
El racismo, sexismo y machismo comparten algunas similitudes con el
fenómeno psicosocial de la homofobia, siendo el Estado directamente
responsable de implementar políticas públicas para evitar todo tipo de
discriminación y verificar la realización de las libertades e igualdades
establecidas en la Constitución Política de la República de Guatemala.
A pesar de que pareciera haber una tendencia hacia la aceptación de
la diversidad sexual –en parte, por las protestas públicas como el
Desfile de la Diversidad Sexual e Identidad de Género y los programas
transmitidos por los medios de comunicación- en el país no existe
ninguna legislación específica para proteger a las personas, de los
horrendos crímenes de odio por orientación sexual e identidad de género y
la homofobia continúa condicionando el goce de los derechos humanos,
especialmente afuera del Área Metropolitana de la ciudad de Guatemala.
Fuente:
GayGuatemala.com